¿Tú le haces bullying a tus hijos?

Cuando nuestros hijos empiezan la pubertad solemos hacer “bromas”, ya sea si les gusta una niña, si comenzaron con la menstruación, si les empezaron a salir vellos en el bigote, en las piernas, si empiezan a cambiar el tono de voz, si su cuerpo se empieza a desarrollar, si le gusta a algún niño.


Y a nosotros como padres nos parece muy gracioso e insignificante hacer bromas al respecto, siendo muchas veces muy sarcásticos, sin darnos cuenta que a nuestros hijos, esos comentarios pueden crearles una gran inseguridad.

Lo triste de todo esto, es que son comentarios que surgen dentro de la propia familia y que creemos que son bromas que a nuestro adolescente no le afecta, lo más grabe es que el adolescente aparenta que no le importa, sin embargo tocamos fibras en donde él se siente muy incomodo.

Existen personalidades que pueden soportar ese tipo de comentarios, pero hay otros que pueden sentirse muy amenazados, lo cual a la larga genera que nuestros hijos vayan alejándose de nosotros o incluso no se atrevan a comunicarse o a compartir situaciones en las que tal vez nuestro consejo les seria de gran utilidad.

En consecuencia lo único que estamos haciendo es alejando a nuestros hijos y bloqueando el canal de comunicación.

Para saber si tu como padre estas teniendo este tipo de conductas, seria de gran utilidad que te detuvieras a analizar y a escucharte mientras estas en una conversación, o mientras te diriges a él, a veces parece que los hijos no nos escuchan, en muchas ocasiones parecen radares que captan todo lo que decimos. Es por eso que tenemos que tener mucha precaución, además de hacer un cambio en nuestras actitudes y vocabulario si es necesario.

En el fondo creemos que los estamos educando y no es así, el hecho de que ahora seamos unos adultos, hace que nos olvidemos de lo que sentíamos cuando teníamos su edad, no podemos olvidar que en la pre-adolescencia lo más importante para el ser humano son los amigos y con tal de que ellos no se den cuenta de cómo nos sentimos, podemos ocultar nuestros sentimientos, contestar cosas que no son ciertas o fingir que nos sentimos muy mal con tal de que el otro no se de cuenta y acabe por aceptarnos.

Cuando tu eras adolescente:

¿Tú molestabas de alguna manera a tus compañeros?

¿Eras de los que te molestaban?

¿Eras un observador de situaciones incomodas?

¿Hacías algo cuando veías que a tus compañeros los maltrataban?

Ahora que somos adultos podemos notar la diferencia, ya que, ver que nuestros hijos puedan sufrir cualquier especie de maltrato, nos afecta.

Lo importante es que no seamos nosotros los que empecemos a generarlo en el hogar.

No olvides como padre ponerte siempre en el lugar de tu hijo y no dejar a un lado, como te hubiera caído a ti en ese momento el comentario que vayas a hacer.

Lo más importante es no cerrar el canal de comunicación con nuestros hijos y que se sientan cómodos de compartir cualquier tema, sin sentirse amenazados.

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