Aprender a decir que “NO”, sobre liberarnos de ser “buenas”…


Y yo me pregunto: ¿en qué momento nos enseñan a decir que sí a todo y a complacer a los demás para que en consecuencia seamos “buenas”?, ¿En qué momento nos compramos la idea absoluta de que decir “NO” es buscar el conflicto o provocar la confrontación y que ello es “malo? Personalmente ha sido un arduo camino cuesta arriba aprender a usar la voz y hacerlo de manera justa. Decir que SI las mas de las veces es el origen del conflicto, porque no siempre corresponde decir que sí a todo. Me explico: cuando educamos a los niños y cuando regresamos en el tiempo a nuestra propia educación, encontramos este discurso materno y paterno y a veces proveniente de cualquier adulto para condicionar las respuestas, y esto va de aprender a complacer a otros antes que a nosotros mismos y vamos por la vida y por los años dándole gusto a los demás a pesar de nuestros propios deseos o ideas. Ahí comienza el miedo, la pena, la culpa, el origen de tantas y tantas relaciones tóxicas y no sanas. ¿Cuál es la diferencia emocional entre la facilidad de decir que “SI” y la complejidad de decir que “NO”?, porqué incluso se nos enseña que podemos contestar que sí lisa y llanamente, pero si contestamos que no, aparte tenemos que dar las gracias -“No, gracias”-. Me parece muy importante cambiar este hito en la educación. Es muy importante y saludable aprender a decir que “NO”, sobre todo cuando criamos niños y niñas, porque por alguna razón (absurda), creemos que hasta a esos niños que dependen 100% de nosotros tenemos que decirles que “SI” a todo. Los seres humanos, con inteligencia emocional agradecen los límites, sin importar la edad, porque ello implica no solo respeto, pero también una relación sana y amorosa. Cuando tengo y pongo límites, respeto los límites ajenos. Puedo ejercer mi empatía, SI, la capacidad de ponerme en los zapatos del otro para entender desde donde y porqué hace o no hace las cosas. ¡Claro que cuesta trabajo!, ¡Claro que no es sencillo decir que “NO”!, pero si vamos mas profundo, con ello podríamos evitar tantos conflictos a tiempo. Alzar la voz no es gritar, insultar, humillar a otro, alzar la voz es usar un tono simbólico suficiente para ser escuchados, por otros y por nosotros mismos. Se trata de aprender de a poco a hacer lo que corresponde y ese es el verdadero sentido de justicia para hacer o no hacer, para decir o no decir, para tomar decisiones.

No tenemos que ir por la vida complaciendo al mundo diciendo que sí, vamos aprendiendo y vamos enseñando a decir mas “nos” con naturalidad, con libertad, en consciencia, porque no me gusta, porque no quiero, porque no es saludable, porque no es correcto, porque cambié de opinión, etc. Decir que “NO” es saludable y liberador, es incluso responsable, porque es incongruente pedirle a los niños y a los adolescente que se hagan responsables de sus actos pero les decimos a todo que sí y ellos a su vez replican esa conducta. No olvidemos que niño ve, niño hace. Decir que “NO” cuando corresponde nos hará mas conscientes nuestras propias ideas, valores, deseos, aspiraciones, actos y forma de ser. ¿Cuántas veces te cachas diciendo que “SI” cuando sabes que días contestar que “NO?, ¿Cuántas veces quisieras haber dicho que “NO” y evitar todo lo que está sucediendo?, ¿Cuántas veces has mentido para zafarte de algo por decir que “SI”?… son preguntas al aire, ¿YO?, muchas, demasiadas y por eso ahora practico el “NO” y con ello he ganado no solo confianza, seguridad y hasta amor propio y autoestima, también he ganado tiempo, emociones saludables y mi estabilidad emocional, porque ya no cedo, ya no me explico ¿Y tú, para cuando? Karla Lara @KarlaDoula


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