VOLVERSE A LEVANTAR

Hace no mucho escuche una historia de una adolescente que practica la equitación, y se dedica al salto ecuestre, siempre me han gustado los caballos, sin embargo, también les he tenido respeto, tal vez no miedo, pero debo reconocer que es un animal que me impone muchísimo.


Pasamos ratos increíbles hablando sobre equitación y lo emocionante que era para ella, y claro venia mi pregunta obligada. ¿Nunca te has caído del caballo? ¡Si muchas veces…!

Pero hacía dos años se había caído de una forma muy fuerte y además aparatosa, desde luego se asustó mucho, termino en el hospital pues calló de cabeza, y se lastimo el cuello, las costillas, una mano, digamos que a la pobre le dieron una zarandeada espantosa.

En su relato aprendí muchas cosas, cuando tú vas a saltar le das la orden al caballo y tienes que contar los pasos para que salte cuando tiene que saltar, me imagino que para hacer eso no solo se necesita de mucha atención, si no que necesitas ser muy fuerte para tomar ciertas decisiones porque no hay vuelta atrás, una vez que das la orden.

Lo que ella me explicaba era, que no conto bien, digamos que no le calculo correctamente, y que al saltar el caballo la obedeció, como yo lo entendí, el enorme animal no alcanzo a brincar por completo el obstáculo y mi encantadora interlocutora cayó al suelo, pero todavía sucedió algo terrible que creo que podemos hacer por instinto, ella no soltó las riendas del caballo y pues para acabarla de amolar el caballo la piso y acabo rompiéndole la clavícula, ¿Te puedes imaginar el dolor?

De verdad yo no podía creer que me contara esta historia, pensaba… ¡De milagro esta mujer está viva…!

Al paso del tiempo después de su dolorosa y larga recuperación, esta hermosa mujer volvió a subirse al caballo, me cuenta que es un gran amigo, que lleva un tiempo volviendo a montar, me explico algo maravilloso, que ella y el caballo tienen que volver a agarrar el ritmo, que no es fácil, que el caballo también se asustó mucho.

Es hermoso ver su fuerza de voluntad para no darse por vencida, el cómo vence sus miedos, como cada día se pone un reto, como respeta sus propios tiempos y no permite que la presionen, ella está segura que va a volver a brincar junto con su caballo como lo hacía antes, pero sabe que necesita ser paciente y no bajar la guardia.

A veces no confiamos en los adolescentes y en sus procesos, te cuento esta historia porque me conmovió la fuerza que tiene el ser humano, en este caso una adolescente maravillosa que más bien parece una adulta, llena de fuerza, muy responsable, estructurada, perseverante, inteligente y determinada a lograr lo que se proponga.

Amo a los adolescentes sus historias sus retos y los esfuerzos que hacen por crecer. No lo olvides si quieres tener una buena relación con un adolescente, solo necesitas acallar tu mente, poner mucha atención cuando lo escuches y ser empático.

Con todo mi cariño para Camila.

Ana María Arizti

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